Música 3: Claro de luna

Se me está acabando el tiempo para llenar el blog de todo lo que se me ocurrió a principio de curso. Y es que con el paso del tiempo han ido apareciendo nuevas cosas, detalles, curiosidades, que se han “colado” y han llegado antes al blog,y mis ideas iniciales se han quedado estancadas. Así que para acabar con mis entradas voy a recuperar una delas ideas que más me apetecía compartir, de nuevo una entrada musical, sobre dos piezas esenciales de conocer de piano, como puede ser imprescindible conocer Las meninas (1556) de Velázquez,y La familia de Carlos IV (1800) de Francisco de Goya,cuando hablamos de retratos familiares reales españoles. Curiosamente las dos se llaman igual, Claro de luna (Moonlight),solo que las separan cerca de 90-100 años. Las dos son conocidísimas, y si no lo son es imprescindible que lo sean. Dos grandes obras de dos grandes maestros: Beethoven y Debussy.

Es muy posible que la obra de Debussy la conozcáis por su aparición en la película de “Crepúsculo”. Pero la obra realmente tiene muchísimo más trasfondo como para recordarla por eso. Nuestro compositor fue el fundador de la denominada escuela impresionista de la música. Esta obra en concreto forma parte de una suite (conjunto de danzas) conocida como Suite bergamasque. Se trata de una de sus obras tempranas,que tardó en publicar hasta 15 años (1905, la compuso en 1890) pues consideraba que no estaba a la altura de sus composiciones posteriores, mas modernas y maduras. Curiosamente, ha llegado a ser de sus obras más apreciadas, de un estilo magnífico. Debussy sabe trazar unas melodías y armonías preciosas. Su obra refleja una gran calma, y un gran gusto.

Aunque hubiera sido más correcto hablar primero de la obra de Beethoven, compositor anterior, pero ambas obras son tan distintas entre sí que sería difícil decretar la influencia de una en la otra. En este caso es difícil decretar el movimiento al que pertenece, pues Beethoven fue el artista que supuso el paso del Clasicismo al Romanticismo, cuando hablamos de música. La obra en cuestión (1801) es toda una sonata: es decir, tiene como tres “partes” (la forma correcta de llamarlas es “movimientos”), de una calidad excepcional. La primera vez que la escuché lo hice con la partitura en la mano: el primer movimiento es de una profundidad asombrosa. El segundo, brillantemente delicado, conocido como “el lirio entre dos barrancos”. Pero el tercer movimiento es una joya del virtuosismo y de la música. Yo “flipaba” literalmente de intentar seguir la partitura: velocidad y muchísimas notas. MUCHÍSIMAS. Y no sobraba ni una. Es absolutamente brillante, única. Es toda una maravilla, una joya de la música. No dudéis en escucharla, porque merece la pena.

Y así acaba mi trabajo en este blog. Es toda una lástima. Quería decir adiós con estas dos obras maestras, que espero que lleguéis a apreciar tanto como yo. No podía dejar el blog sin volver a hablar de música. Han quedado ideas en el aire, pero en la cuenta atrás toca elegir de qué hablar, y creo que esto merecía la pena.

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Una respuesta a “Música 3: Claro de luna

  1. A ver, porque todos os despedís del blog. No lo entiendo. El blog sigue aquí. Vivo. Sólo depende de vosotros. Tu entrada es un lujo. Ha sido un placer leerla y aprender. ¡Qué interpretación! ¡Qué envidia! Siempre me hubiera gustado tocar el piano.

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