Gauguin y el viaje a lo exótico

Este puente mis padres  nos prepararon un fantástico viaje a Madrid para ver el musical de “El Rey León”, musical que sí o sí voy a acabar contándoos en una entrada del blog, porque me encantó. Y, por suerte, mis padres son los reyes de la organización, de manera que pasamos allí tres días y no hubo ni un minuto libre. No fue malo, ni de lejos; ahora se me brinda la maravillosa oportunidad de contaros mi experiencia en el “Thyssen”, uno de los museos más prestigiosos de la ciudad. Y es que mi madre, como buena alumna de la escuela de Bellas Artes, no quería irse de la capital sin pasar a ver la exposición temporal sobre uno de los pintores de finales del s.XIX-ppios. del s.XX que más aprecia: Gauguin. Fue toda una suerte, pues había que reservar las entradas por adelantado, porque había una cola increíble de gente queriendo entrar a verla, al igual que con otra exposición temporal titulada “el arte de Cartier”, que ya no tuvimos tiempo a ver. Tampoco pudimos disfrutar de la exposición permanente, pero yo estoy más que feliz de haber podido pasearme entre los muros del museo Thyssen-Bornemisza.

museo-thyssen-madrid

La exposición se llevaba a cabo en una serie de salas que seguían un recorrido rectangular, en el que podíamos observar obras tanto de Gauguin como de contemporáneos o autores inspirados por su obra. No estaba bajo ningún concepto permitido hacer fotos, por eso tendréis que hacer un acto de fe ( no tan acto de fe si miráis esta foto encontrada en internet) cuando os cuente que los cuadros se colgaban totalmente apoyados en la pared sobre muros blancos o beige muy clarito, usualmente con marcos dorados de aspecto histórico, antiguo, que intentaban acompañar el contenido de las obras. De esta manera el colorido y forma de los cuadros destacaban sobre el fondo neutro. Además la iluminación era suave, pero directa sobre los cuadros, de manera que no se pudiera distraer la atención en otras cosas. Un punto muy positivo era que un cordón separaba  una distancia prudencial al espectador del cuadro, deLAS SEDUCTORAS IMÁGENES DE GAUGUIN Y SUS SEGUIDORES EN EL MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA manera que no hacían falta esos incómodos paneles de vidrio que siempre refleja e impiden la total apreciación de las pinturas. Las cartelas eran pequeños rectangulitos situados al costado de los cuadros, donde se explicaba el título de la obra, el autor, la fecha de creación y la técnica empleada. Normalmente un texto de mayores dimensiones aparecía a la entrada de cada sala con una cita de Gauguin relacionada con la temática expuesta en la sala (el recorrido iba explicando la obra de Gauguin a través de unos aspectos concretos). Por último, destacar el detalle arquitectónico del empleo de algunos paneles del grosor de muro que no llegan a tocar ni techo ni los muros contiguos, de manera que rompen el espacio y guían al espectador en la exposición pero ofrecen una sensación de continuidad espacial que evita el agobio y que introduce calma en el visitante. El techo se encontraba a una distancia normal, ni demasiado baja, ni demasiado alta, de manera que su influencia en el entendimiento de la exposición se podría considerar nula.

Gauguin fue un pintor francés con base en el romanticismo y ese gusto en el orientalismo y el exotismo propio del momento, que huyó del mundo burgués de París a Tahití y las islas Marquesas, en parte para alejarse del mundo occidental y poder desarrollarse como artista y persona sin la presión de la sociedad consumista, en parte en ese anhelo por el exotismo, exotismo que transformó en primitivismo, punto de vista que le distinguió de otros artistas y su trabajo. Tuvo posterior influencia en el fauvismo francés y en el expresionismo alemán. La exposición, para poder mostrar esta evolución de su obra, intenta abordar tres cuestiones que se interrelacionan y se encadenan:

  1. La figura del propio Gauguin, cuya huía a Tahití, donde reconquistó el primitivismo por la vía del exotismo, funciona como hilo conductor de todo el recorrido. Sus pinturas icónicas, creadas a través del filtro de Polinesia, se han convertido en las imágenes más seductoras del arte moderno.
  2. El viaje, como escape de la civilización, que servirá de impulso renovador a la vanguardia, y como salto atrás a los orígenes, a ese estado edénico, utópico y elemental que anhelaba el primitivismo.
  3. La concepción moderna de lo exótico y sus vinculaciones con la etnografía.

A la par que la exposición desarrolla estos aspectos, a medida que avanzas en ella se plantean unas temáticas evolutivas (anunciadas en cada momento) que son las siguientes:

  1. Invitación al viaje
  2. Idas y venidas, Martinica
  3. Paraíso tahitiano
  4. Bajo las palmeras
  5. El artista como etnógrafo
  6. Gauguin, el canon exótico
  7. La luna del sur
  8. Tabú. Matisse y Murnau

Podemos imaginar que se intenta plasmar en cada uno de estos “bloques”. Por ello, intentaré no incidir mucho más en la “teoría” de lo expuesto, en parte por no saturar al extraviado lector que haya llegado a esta entrada, en parte por mantener protegido en cierta medida el trabajo del museo, y en por, si a ese extraviado lector le han entrado ganas de ir a verla, aún le quede algo por descubrir. Hay hasta Enero. Por ello intentaré comentar simplemente algunos de los cuadros que más me han llamado la atención de la exposición.

Mujeres de Argel en un interior, 1849, Eugene Delacroix

Mujeres de Argel en un interior, 1849, Eugene Delacroix

Parau api (¿Qué hay de nuevo?), 1892, Paul Gauguin

Parau api (¿Qué hay de nuevo?), 1892, Paul Gauguin

En Incitación al viaje aparece una de sus obras más famosas, que es Parau api (¿Qué hay de nuevo?), 1892, escena habitual de la indolencia femenina pintada por Gauguin, que refleja cierta influencia del exotismo de Eugene Delacroix, como podemos ver en Mujeres de Argel en un interior, 1849, Delacroix. La verdad es que la exposición se servía mucho de comparar las obras de Gauguin

Nacimiento de Venus, 1484, Sandro Botticelli

Nacimiento de Venus, 1484, Sandro Botticelli

Te Pape Nave Nave (agua deliciosa), 1898, Paul Gauguin

Te Pape Nave Nave (agua deliciosa), 1898, Paul Gauguin

con las de otros autores, ya hubieran influido en él o hubiera sido el quién influenciara en ellos (Kirchner, Monet, Pechtein, Nolde, Müller, Rousseau, Klee…). Se encontraban también, curiosamente, obras de autores que hemos visto en clase, autores que hemos relacionado con la abstracción pura. Sin embargo, las obras que aparecían eran obras de momentos anteriores, cuando aún trabajaban con una cierta figuración: hablo de Kandinsky, Matisse, Delaunay… Para mí fue toda una sorpresa.

Flores y cerámica, 1913, Henri Matisse

Flores y cerámica, 1913, Henri Matisse

El esquimal, 1947, Henri Matisse

El esquimal, 1947, Henri Matisse

Improvisación 6 (Africano), 1909, Kandinsky

Improvisación 6 (Africano), 1909, Kandinsky

Ciudad árabe, 1905, Wasily Kandinsky

Ciudad árabe, 1905, Wasily Kandinsky

La alegria de vivir, Henri Matisse

La alegria de vivir, Henri Matisse

Y aún más sorprendente fue comprobar que la mujer de Delaunay también era pintora, muy similar a su marido, todo hay que decirlo, pero que de los dos cuadros que habían expuestos, casi que me gustaba más el de Sonia que el de Robert. ¿Qué opinais?

Gran flamenco, 1915-16 Sonia Delaunay-Terk

Gran flamenco, 1915-16 Sonia Delaunay-Terk

La gran portuguesa, 1916, Robert Delaunay

La gran portuguesa, 1916, Robert Delaunay

Había también bastante trabajo con fotografía, como hemos estudiado en clase.

Pape Moe, 1893, Paul Gauguin

Pape Moe, 1893, Paul Gauguin

Muchacho bebiendo de una cascada, 1863, Georges Splitz

Muchacho bebiendo de una cascada, 1863, Georges Splitz

Dos mujeres, 1901-02, Paul Gauguin

Dos mujeres, 1901-02, Paul Gauguin

Tahiti-Femmes indigenes, Henri Lemasson

Tahiti-Femmes indigenes, Henri Lemasson

Retrato de Tohotua con abanico, 1901, Louis Grelet

Retrato de Tohotua con abanico, 1901, Louis Grelet

Muchacha con abanico, 1902, Paul Gauguin

Muchacha con abanico, 1902, Paul Gauguin

En el último apartado de la exposición, junto a las últimas obras de Matisse, se proyecta también un fragmento de la película “Tabú”, deTabu-289476670-large Murnau, pues ambos coincidieron en el viaje a Tahití. En esta etapa de Matisse si quería comentar un aspecto de su obra que me comento mi madre: y es que Matisse, a medida que se hacía mayor, cada vez le costaba más pintar físicamente. Por eso, al final trabajaba recortando papel y creando collages, como el de antes de “El esquimal”.

Oceania, el cielo, 1946-47, Henri Matisse

Oceania, el cielo, 1946-47, Henri Matisse

Por último, y para no enrollarme mucho más, os dejo algunas de las obras más interesantes de la exposición. Espero que os entre el gusanillo y tengáis la oportunidad de ir a verla (no está aquí al lado, lo reconozco), porque realmente merece la pena.

Dos mujeres tahitianas, 1899, Paul Gauguin

Dos mujeres tahitianas, 1899, Paul Gauguin

El sueño, 1910, Henri Rousseau

El sueño, 1910, Henri Rousseau

Valle de Sasso, efecto de sol, 1884, Claude Monet

Valle de Sasso, efecto de sol, 1884, Claude Monet

Zorro negro azulado, 1911, Franz Marc

Zorro negro azulado, 1911, Franz Marc

Paisaje con vacas y camello, 1914, August Macke

Paisaje con vacas y camello, 1914, August Macke

Dos desnudos femeninos en un paisaje, 1922, Otto Müller

Dos desnudos femeninos en un paisaje, 1922, Otto Müller

Gauguin_-_Manao_Tupapau

Manao tupapau, 1894, Paul Gauguin

Noche de luna, 1914, Emil Nolde

Noche de luna, 1914, Emil Nolde

La entrada del río Tautira, 1895, John La Farge

La entrada del río Tautira, 1895, John La Farge

Matamoe (muerte. Paisaje con pavos reales), 1892, Paul Gauguin

Matamoe (muerte. Paisaje con pavos reales), 1892, Paul Gauguin

Cabeza de tahitiana, 1892, Gauguin
Cabeza de tahitiana, 1892, Gauguin
Cabezas de tahitiana, 1930, Henri Matisse
Cabezas de tahitiana, 1930, Henri Matisse
Sin título, 1915, Wassily Kandinsky
Sin título, 1915, Wassily Kandinsky
La danza I, 1906, André Derain
La danza I, 1906, André Derain
Mujer tahitiana e ídolo, 1894, Paul Gauguin
Mujer tahitiana e ídolo, 1894, Paul Gauguin
Mujer sentada con niño, 1914, Emil Nolde
Mujer sentada con niño, 1914, Emil Nolde
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Una respuesta a “Gauguin y el viaje a lo exótico

  1. Me habría gustado poder ver la exposición. Gauguin me parece un artista fascinante. No conocía las fotografías. Y algunos de los cuadros con los que ilustras la entrada son muy sugerentes. ¡Muy buen trabajo!

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