Mónaco

Panorámica Mónaco

Hoy toca comentar una foto que tomé este verano en la Côte d’Azur de Francia, concretamente en Mónaco. Se trata de una panorámica que saqué de la parte este de la ciudad, cuando subimos a ver el gran jardín exótico y las cuevas subterráneas.

Lo cierto es que tanto ésta como el resto de ciudades de la Côte d’Azur no tienen desperdicio. Normalmente los españoles tendemos a menospreciar los paisajes mediterráneos del resto de países circundantes, simplemente por el hecho de que nosotros también disponemos de este tipo de entornos, pensando: “Bah, prefiero irme a Alemania que está más lejos y el paisaje es distinto”.
Si bien es verdad que el paisaje nórdico enamora precisamente por el hecho de ser diferente, también es cierto que no todos los paisajes de la zona del Mediterráneo son parecidos, pero bueno, como para gustos, colores, voy a contaros la historia de la foto.

Este año me dieron la oportunidad de viajar el mes de agosto a Antibes para hacer un curso de francés en una escuela plurilingüe. allí hice un montón de amigos, todos ellos extranjeros, ya que cuando viajo prefiero juntarme con personas de otras culturas y países, es a mi parecer la mejor manera de aprender idiomas y de formarte culturalmente y como persona. Así pues me junté con una banda de suizos, austríacos, italianos y alemanes, con los que conseguí aprender hasta alemán y por supuesto, con los que sigo manteniendo una gran amistad vía internet.

Al ser todos mayores de edad (¡algunos de ellos hasta viejunos!) nos desplazábamos sin pudor alguno a la más pura aventura cogiendo el primer tren/autobús/bici/autoestop que saliera a ninguna parte, solo por afán de explorar nuevos sitios nunca vistos. Lo cierto es que es curiosa nuestra visión del mundo, nos vamos a cualquier parte buscando y admirando rincones en los que crees que nadie ha estado jamás y haciéndolos todos nuestros, como si fuéramos Armstrong.

Voy a aclarar lo del término viejuno. Es solamente un guiño hacia mi buen amigo Alex el austríaco, a quien con sólo 27 años lo llamaba “grandpa” y quien espero que nunca lea esto o seré víctima de omicidio. Luego le pasaré el link  para que admire nuestro blog. En fin, bromas aparte, que me voy por las ramas.

La fotografía la tomé sobre las 2 de la tarde, con un calor sofocante de unos 35 grados. El calor allí tanto o más insoportable que el de Valencia para los que somos del norte y el frío, pero una no se queja con tan magníficas vistas. Evidentemente la composición de la foto terciada, siendo de un tercio la parte de abajo hasta la primera línea de agua y el segundo hasta la montaña de la izquierda. El tercer tercio es el cielo. Quizás se noten más los tercios en la parte de la izquierda.
Mónaco es el principado más pequeño de Europa y también el segundo país más pequeño del mundo. Se divide en municipalidades, las cuales están todas juntas. Nosotros estábamos en la de Les Revoires.

El color que predomina en mi opinión es el azul, tanto del cielo como del mar, que acaban fusionándose en la distancia, haciendo que hasta las montañas rocosas del fondo se vuelvan de ese mismo tono frío, difuminándolas. El segundo color que se hace notar es el blanco de los edificios. Las tonalidades de las fachadas, igual que en toda la costa mediterránea, son eminentemente  claras debido a las altas temperaturas que deben soportar sus habitantes. También se pueden apreciar tonos verdosos en la mitad izquierda procedentes de olivos y vegetación autóctona. Respecto a la luz, aunque parece que en la parte derecha los colores se van degradando a gamas más claras, la luz de sol proviene de una posición alta, como ya he dicho serían las 2 de la tarde.

Como podéis observar en la fotografía, Mónaco es una ciudad encaramada en la montaña, completamente abrupta, con saltos y diferencias sustanciales entre unas calles y otras. De hecho, me sorprendió gratamente ver como existen ascensores públicos situados dentro de edificios para salvaguardar los 5 o 6 metros de altura que hay entre la calle de arriba y la de abajo. Esto provoca que las vistas hacia el mar sean magníficas y que sus edificios estén dispuestos de manera que unos no tapen, en la medida de los posible, las vistas a otros. Ni que decir tiene que el lujo aparte de hacerse exuberante en el campo de la joyería y los automóviles, también se hace patente en la arquitectura de la zona, así que no puedo resistirme a poner alguna foto más.

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“The Simona” edificio de Jean-Pierre Lott architecte.

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Edificios parte alta de Les Revoires.

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Vista desde el Rally de Monte-Carlo hacia la parte oeste.

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Edificios parte alta Les Revoires.

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Vista parte baja, La Condamine.

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Ópera-Casino de Monte-Carlo.

Antibes 461
Ópera-Casino de Monte-Carlo.
Antibes 626
Alexander, Benjamin y yo, cómo no, ellos haciéndome cosquillas al hacer la foto.
No puedo evitar ponerme noña y echarlos de menos.

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Vista panorámica hacia el lado oeste de la ciudad, Mónaco ciudad.

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Una respuesta a “Mónaco

  1. A ver, casi me da un pasmo con lo de “viejuno”. Entonces, yo debo ser una momia. ¡Vaya por Dios! Haces bien en animar a la gente a visitar otras costas del Mediterráneo. Si se quedan sólo con lo que tenemos… en fin, pues con eso se quedarán. Y haces todavía mejor conectando con personas de otros países cuando estudias un idioma fuera. Es lo más enriquecedor. A mí me gustó Mónaco cuando lo visité. Muy bien.

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