Música 2: El Barroco

Por fin. POR FIN encuentro un momento para dedicarme a esta entrada. Agg, las ganas que tengo desde principio de curso y aún no me había podido sentar a deleitarme con ella. Es el momento de sentarme (ojalá pudiera decir en mi cómoda butaca, junto a la estufa de leña y un chocolate casero), encender el reproductor y ponerme a escribir.

El salto temporal que voy a dar desde la primera entrada que hice en relación a la música con esta segunda es realmente un paso de gigante. Acabo de saltarme a la torera algo así como 2000 años. Pero era inevitable, tenía unas ganas que me moría por hablar del barroco musical. ¿Me lo podréis perdonar?

El Barroco musical, al igual que el Barroco en el resto de las artes, abarca desde aprox. 1600 (s. XVII) hasta el 1750 (s. XIX). Es curioso el origen del nombre: al principio “barrueco” tenía un alto carácter peyorativo, haciendo referencia a las obras en exceso recargadas y caprichosas. Con el tiempo, el nombre cambio a “barroco”, definiendo todo un momento artístico, refiriéndose, aún así, al gusto por los adornos y florituras. Realmente todas las artes se englobaban bajo el mismo nombre, y por tanto las características tienden a ser las mismas, aunque aplicadas en campos distintos. Es por eso que se habla de adornos tanto en pintura como en música, y sin embargo ni te vas a encontrar un rosal perfectamente pintado el borde de la partitura ni tropecientosmil floreos (un tipo de adorno musical) en el ala del águila pintada en el Prometeo encadenado de P.P. Rubens (1610-1611). Cuando hablamos de adornos musicales nos referimos a la utilización de grupos de notas rápidas que acompañan a otra, siguiendo una misma melodía. Un ejemplo sería el mordente, el caso de la imagen.

mordete-adornoComo vemos, estos adornos suelen grafiarse de manera distinta al resto de las notas: o con un menor tamaño o con un código distinto. También encontramos repeticiones abundantes, y muchas veces se da pie a la improvisación, por no decir casi siempre, pues estos grafismos en el barroco no existían, y el adorno era obra no del compositor, sino del intérprete.

Sin embargo, estos adornos, aunque surgieron en el barroco, no lo caracterizan completamente, ya que se desarrollaron mucho más a posteriori. Cuando hablamos de que el barroco peca de sobrecargado hablamos muy usualmente por el gusto y detalle que se tiene en la utilización de cada nota. Un ejemplo que pondré luego servirá para explicar esto mucho mejor. Acordaos del “Well-Tempered Clavier”.

Como hemos visto en clase, el barroco en la pintura y escultura tiende al dramatismo. Traducido a la música, se trata de un alto interés por la expresión del sentimiento, incluso por crear contraste, a fin de producir la misma turbación que pueden producir las artes plásticas. La verdad es que saltar desde la Antigua Grecia al barroco no es del todo desatinado. El barroco toma referencias en dos elementos característicos de Grecia Antigua: el primero, el drama griego, que da pie a la ópera (sí, señores míos, la ópera surge en el barroco) y a ese dramatismo característico del barroco en general; el segundo, y en vinculación al texto que puse, la teoría del Ethos da pie a la Teoría de los Afectos, cuya explicación reproduzco de la que recibí en su día por mi apreciada profesora de Historia del Arte en el conservatorio:

“La combinación de espíritus o humores en el alma da lugar a los afectos, estados estables del alma (lo que hoy conocemos como estado de ánimo o sentimiento). Esto guarda relación con la doctrina del Ethos. Se pretendía producir una serie de afectos contrastantes mediante la música que produjeran un equilibrio en el oyente, mejorando su salud física y mental, pues se pensaba que la música era capaz de producir y transmitir los afectos.

· Para música vocal se pretendía transmitir las emociones del texto, del carácter o de la situación dramática.

· Para música instrumental, mediante técnicas convencionales y específicas, se buscaba retratar los afectos en sentido genérico.

Nunca buscaban expresar las emociones propias, si no crear y producir unas para que los oyentes las experimentaran.”

Otra característica muy importante del barroco musical es la riqueza armónica de sus composiciones. Curiosamente, esta riqueza armónica no es brusca, si no que se integra en cadencias sutiles que no rompen la continuidad de una pieza o movimiento de una pieza. Esto puede chocar con el tema mencionado anteriormente del gusto por crear contrastes. Sin embargo necesito contar un par de cosas más para poder aclararlo bien.

La verdad es que conocer a fondo el barroco supone una complejidad de características que pueden llevar al abandono o desinterés por el tema de gente que no esté tan interesada o embelesada como yo por el barroco (aunque no lo creáis, hay gente muy rara suelta por ahí, que no se queda embelesada con el barroco. Increíble pero cierto. Casos exóticos, yo los llamo), nada más lejos de mi intención por llevar un pedacito de barroco a las cabezas de todo el que se atreva a leer esto. Por eso, desarrollaré una última característica esencial y concreta del barroco, que lo define sobremanera,  y mencionaré las restantes, por si alguien tiene el gusto (y el tiempo, importante también) de curiosearlas un rato.

Esa última característica es el BAJO CONTINUO. Se trata del elemento compositivo cohesionador y unificador más importante de todo el periodo musical. Se trata de un acompañamiento a la melodía principal, similar a lo que hace hoy en día el bajo de un grupo de rock. Sin embargo, en el barroco la importancia del bajo contínuo (o basso continuo) era muchísimo mayor. Se consideraba prácticamente el centro de la composición, pues el resto de voces se ceñían a la armonía que dictaminaba el bajo. Este bajo se suponía estático y  de movimiento lento. Sin embargo, el bajo lo realizaban dos músicos a la vez, habitualmente un teclado o laúd junto a una viola de gamba, fagot o violonchelo, de manera que el teclado o laúd rellenaba la armonía con el cifrado armónico que ofrecía el bajo (como acompañamiento a la melodía principal como lo que nosotros entendemos por melodía de toda la vida, la voz más aguda), la viola de gamba, fagot o violonchelo, si era un buen músico, era capaz de crear una melodía en el bajo, que acompañara e incluso contestara (simbólicamente hablando) a las frases de la voz más aguda.

Aquí os dejo el resto de características, realmente interesantes para quien tenga interés en el tema:

  1. Textura homofónica (la utilización de acordes que ha llegado a nuestros días) y música tonal
  2. Utilización de la llamada 2ª Práctica, donde emoción y texto dominan la música
  3. Temperamento o afinación mesotónica
  4. Riqueza en el uso de disonancias y cromatismos
  5. Adaptación a los estilos idiomáticos
  6. Contrapunto conducido armónicamente
  7. Utilización conjunta de ritmos regulares y ritmos flexible (conllevan a la aparición del sistema organizativo de compases actual)

Así como la pintura y escultura tienen sus géneros artísticos, la música, como una de las artes (con su respectiva musa griega, Euterpe, o también Aoide), también tiene sus géneros o formas compositivas. Solo que en este caso se oyen, no se ven. La verdad es que me superan en número. Hay cantidades ingentes de tipos compositivos: según la instrumantación, según el tono vocal, según el ámbito o tema (religioso, de cámara…), según la nacionalidad… por eso quería hablar de los más característicos: la ópera, la suite, la sonata, la partita, el preludio y fuga y el concerto grosso. Ojalá pudiera hablar también de otros como las pasiones, que hacen referencia a vidas de santos, o las pasacaglias, fantasías o riccercares, pero me parece que con unos pequeños detalles de los primeros vais servidos, y tampoco se tanto del tema como para estirarlo hasta la saciedad.

La ópera (todo el mundo tiene en su cabeza a una grandiosa soprano haciendo de Reina de la Noche, ¿verdad?) es un género musical que apareció en el barroco como súmmum de género vocal. La ópera evolucionó y se pulió a lo largo del tiempo, hasta llegar a nuestros días, pero es importante destacar su aparición en este momento, donde voz y texto tenían importancia vital en la música y en la expresión de estos afectos antes mencionados. La opera combina poesía, música y drama (teatro). Su aparición se ve inspirada en el drama griego y algunos otros géneros barrocos, como el drama pastoral (versos con música intercalada), de contenido mitológico y uso de música y danza, y el madrigal (dramas en miniatura). Los momentos solistas, de gran expresión , eran las arias.

Antes  mencionaba que necesitaba explicar un par de cosas para poder rematar esa explicación que parecía confusa sobre los contrastes. La suite, la sonata, partita y preludio y fuga nos pueden ayudar a entenderlo. Y es que estos géneros, entre otros (la ópera también, se me había olvidado mencionarlo) están formados por otras piezas, otras partes, que según el género se conocen como tiempos, danzas, etc. En similitud a la pintura, serían como los distintos cuadros que componen un retablo: obras de arte en sí mismas, pero que juntas conforman una unidad explicativa, un desarrollo común, una misma idea. Y es entre estos tiempos (o partes) donde encontramos esos  contrastes que tanto destacaba yo al principio. Se pretende crear una unidad y continuidad compositiva y a la vez unos contrastes que conmocionen al espectador, y la resolución (muy acertada y de muy buen gusto, al menos a mi parecer) es ésta.

La sonata es un género muy ligado a la suite, y de muchísima más importancia en el clasicismo que en el barroco, pero que, como la ópera, aparece en este momento, y por ello, quería hacerle mención.

Las distintas partes que componen una suite se conocen como danzas. Y es que las suites son composiciones pensadas para acompañar una velada en palacio, ser objeto de distracción y diversión para la nobleza. Para ello han de ser ritmos bailables. Usualmente eran cuatro danzas: allemande, courante, sarabande y gigue, en ese orden, aunque era posible introducir más danzas entre ellas, usualmente entre la tercera y cuarta, como la pavana, el minué o el scherzo. La suite es uno de les géneros instrumentales más importantes. Todas las danzas estaban en la misma tonalidad, y compartían una estructura común. Sin embargo, cada danza tenía una velocidad, ritmo y compás propio y característico que la definía. De la suite beberá la sonata, entre otras composiciones.

En referencia a las danzas, quería destacar una curiosidad que he redescubierto releyendo mis apuntes. En Francia, resulta que el gran Rey Sol, Luis XIV, era gran admirador del ballet. Incluso se conoce que fue un gran bailarín, y utilizó las artes para reforzarse y retratarse a si mismo. Por eso es curioso como bajo su control las artes sufren una centralización en la danza, sobre todo en el ballet.

El otro gran género instrumental del momento es el concerto grosso. El concerto grosso es un paso en el desarrollo de muchas de las formas compositivas actuales. Se distinguen dos elementos en él: el tutti, momentos donde toca toda la orquesta, y el concertino, momento solista. Hasta entonces, como ya hemos visto al hablar del bajo continuo, era habitual que varios instrumentos reforzaran una sola voz. Sin embargo, en el concerto grosso se rompe esta práctica, ampliando el contenido armónico ­y otorgando una nueva y mayor importancia a cada uno de los instrumentos participantes de la orquesta. Sin embargo, el concerto grosso es la obra que mejor ejemplifica las características barrocas.

Por último, el preludio y fuga­­­, que habitualmente se tocaban seguidos. En el preludio la forma era más libre, mucho más caprichosa, e introducía la idea que se desarrollaba en la fuga, que sí seguía unos patrones más concretos. Sin embargo, podemos distinguir entre fuga de escuela y fuga libre, donde la primera sigue unos patrones y ordenaciones estrictos y el segundo juega con mucha más libertad con estos patrones. El funcionamiento del a fuga consistía a repetir y “divertirse” con la idea: partirla, girarla, etc. El funcionamiento es similar al canon, una idea que seguramente será más cercana o conocida (supongo que todos conocemos el canon de Pachelbel), que no tiene nada que ver con la idea de canon estético como el que ejemplifica en la escultura el Doríforo de Polícleto. Uno de los mejores ejemplos en el “Well-Tempered Clavier” que mencionábamos antes, obra del fantástico Johann Sebastian Bach. Aquí os dejo un enlace al segundo  preludio y fuga, en do menor, para mí maravilloso: un preludio cargado de tensión, que demuestra que no hace falta hacer ruido (como sucede actualmente) para crear energía.

preludioyfuga

El “Well-Tempered Clavier” es una serie de preludios y fugas que Bach crea como ejemplos: es decir, son fugas de escuela, cuya intención es ayudar y enseñar a componer fugas. Serían como un libro de texto. Solo que increíblemente bueno. Pasan por todas las tonalidades hmofónicas existentes. Quería enseñaros también el primer preludio, que seguramente muchos reconoceréis porque era tal su calidad que se empleó como bajo en otra obra ya del romanticismo. No voy a decir cual, tengo fe en que la reconoceréis.

Y es que, ¿quién no ha oído hablar de Bach, Vivaldi, Häendel, Monteverdi o Lulli? ¿No? ¿En serio? Esto me pasa por preguntar. En fin, estos nombres pertenecen a grandes compositores barrocos. Me gustaría poder hablaros de ellos largo y tendido, pero ya me estoy imaginando las caras de mis compañeros al ver esta entrada que empieza a volverse kilométrica, y sus comentarios de “Dios, ¡qué tostón!” y la verdad es que algo de razón tendrán. Pero no lo podía evitar, a mi esto me apasiona. Así que para concluir os dejo algunas obras maestras del momento. Son mi selección personal, tratadla con cariño.

De esta última aria de Bach hay una versión muy interesante de un coro de voces blancas que realmente admiro, que trabajan espectacularmente bien y que tienen muchas otras versiones fantásticas. Os pongo un enlace también. Se llaman “Libera”. Y sí, soy fan incondicional de Bach. ¿No se nota, verdad?

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Una respuesta a “Música 2: El Barroco

  1. Sigo todavía con la boca abierta. ¡Madre mía! Pero ¡qué bien me lo he pasado! Me doy cuenta de que no sé nada de música clásica. Me pierdo TANTAS cosas por ese motivo. Reconozco que soy capaz de disfrutar de la música barroca, pero… En fin, sólo me sale recomendarte dos películas que giraban en torno a la música y que me encantaron: Todas las mañanas del mundo (allí descubrí a Marin Marais) y El violín rojo. ¡¡Un lujo de entrada!! Me emociona.

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