Carteles e historia.

Buenas tardes señores ciudadanos del mundo, escribía para comunicarles que la línea directa hacia mis elucubraciones mentales, reflexiones profundas  y/o paranoias está abierta, así que pasen y vean lo que en mi modesta opinión son temas de interés público o, cuanto menos, temas de mi preciado interés.

En esta ocasión, y con motivo de la apertura de mi microespacio en la cosmología internauta, quería hablar sobre un detalle que me llamó la atención hará unos días: un cartel de propaganda.

Sí señores, estoy hablando de un cartel, un trozo de papel tamaño A4 con tipografía clásica “Times New Roman” en negrita que pretendía increpar al ciudadano de a pie a declararse en huelga por diversos motivos. Yo, completamente absorta en mis divagaciones, me dediqué a pensar en quién sería la persona que hubiera tenido tan poco tacto a la hora de diseñar un cartel tan austero y frío, ya que la finalidad del mismo es aturdir al espectador, captar su atención y revolucionar sus ideas; es decir, provocar una reacción en la persona que vaya acorde con el mensaje que se pretende transmitir.

A raíz de esto me puse a investigar sobre el desarrollo del cartel publicitario, su historia y el papel que desempeña en la misma. De esta manera me topé con Toulouse-Lautrec y el París decimonónico. París fue la ciudad pionera en usar los avances de la litografía para crear  carteles que decorasen sus paredes. Sin embargo, los carteles no tienen siempre esta intención, sino que pretenden influir al espectador mediante la interrelación entre texto e imagen y suscitar en el mismo una determinada reacción.

Lautrec fue un pintor contemporáneo de Van Gogh y de Edgar Degas, que sentía particular fascinación por los locales de alterne parisinos y la vida de los estratos bajos de la sociedad. Fue en una de sus visitas a los cancanes cuando comenzó a dibujar los espectáculos que veía. Este hecho hizo que varios propietarios de dichos clubes le pidieran que dibujara carteles propagandísticos sobre los distintos servicios que ofrecían. Uno de sus carteles más famosos es La golosa del Moulin Rouge:


La Golosa, Moulin Rouge. Toulouse-Lautrec. S.XIX

Este cartel es muy alegre y de carácter vivaz. Lautrec utiliza colores brillantes como el rojo, el negro, el blanco y el amarillo para captar la mirada del espectador. Existen tres planos diferenciados en el cartel: el público de negro al fondo, la “golosa” (bailarina del Moulin Rouge) en el centro levantando las faldas y un hombre que frecuentaba el lugar en primer plano. Como curiosidad puedo deciros que tanto la bailarina como el hombre eran amigos de Lautrec y solía retratarlos en varios carteles distintos.

Pero el cartel no solo se utiliza como propaganda del ocio, sino que llegados al siglo XX el cartelismo se convierte en una herramienta propagandística bélica. Por ejemplo, con la llegada de la Primera Guerra Mundial y la Revolución soviética.

En la Gran Guerra, además del uso comunicativo y divulgativo de los carteles, éstos estaban dotados de una manipulación informativa severa, haciendo que el cartel se convirtiera en un elemento trascendental del control de masas. Lo cierto es que la guerra de trincheras promovió que la sociedad interna alejada del frente fuera tan importante como el frente de batalla propiamente dicho, lo que a fin de cuentas acarreó un aumento de la producción de propaganda, tales como: “compre bonos del estado”, “alístate en la marina” o mensajes más emotivos como: “por su culpa nuestros marines se han ahogado en el océano, no desvele movimientos de nuestras tropas, puede haber espías por todas partes”.



Campaña contra la difamación popular de movimientos militares por parte de EEUU.
Guerra de trincheras.


Campaña Navidad Cruz Roja, Gran Guerra. (1914-1918)



La Piedad de Miguel Ángel. 1498-1499. Renacimiento.

Lo cierto es que estos carteles son impactantes por el alto grado de implicación directa con el espectador, intentando aludir a su culpabilidad e infundiendo miedo entre la gente de a pie. El último cartel me ha llamado especialmente la atención porque me recuerda a La Piedad de Miguel Ángel. Se trata de la imagen de una enfermera cuyo rostro se asemeja al de la Virgen, lleno de pureza y juventud, con la mirada hacia los cielos con expresión esperanzada. Está sujetando en los brazos a un niño encamillado, protegiéndolo de las atrocidades de la guerra. Las semejanzas con la escultura de Miguel Ángel son asombrosas: los pliegues de los ropajes de la enfermera, el velo que cubre su cabeza, la composición triangular de la escena, el hecho de estar apoyada sobre una base cuadrangular… En definitiva se considera a la enfermera como la madre protectora de los niños en la batalla. El cartel corresponde al llamamiento de ayuda en enfermería de la Cruz Roja por Navidad.

Paralelamente, la Revolución soviética dio como fruto carteles bélicos también muy interesantes, no tanto por la divulgación de ideas como por la forma o el carácter compositivo de los mismos.
Con la llegada del Constructivismo  y su afianzamiento después de la Revolución de Octubre del 17, artistas como Alexander Ródchenko se dieron a conocer con la divulgación de ideas comunistas en sus carteles.  La obra de este hombre se ve influenciada por el Manifiesto Realista de 1920 y, a su vez, por el Suprematismo de Malevich que reivindicaba el sentimiento puro en el arte con la abstracción absoluta. Así pues sus carteles están provistos de figuras simples: triángulos, rectángulos y círculos; con una paleta cromática limitada (normalmente los colores más usados en los carteles rusos son el rojo, negro y blanco, siendo el primero el más elemental debido a su representación en la bandera bolchevique.


Cartel de Ródchenko. Año 1924.

 Portada de uno de los discos de Franz Ferdinand.

Lázar Lissitzky es otro artista y diseñador ruso que contribuyó al desarrollo del Constructivismo y se vio influenciado por su maestro y amigo Malevich. En este cartel se aprecian las influencias  del mismo: reducida gama de colores (rojo, blanco y negro) y formas geométricas simples. Se titula “Golpead a los blancos con la cuña roja” y es de 1920. Curioso me parece encontrar las portadas de los discos de Franz Ferdinand con elementos de estos carteles soviéticos.


“Golpead a los blancos con la cuña roja”. L. Lissitzky. 1920.


    Portada de uno de los discos de Franz Ferdinand.

Añado también una foto hecha por mí en la exposición de collage del IVAM de Valencia. Se trata de 3 carteles rusos compuestos mediante collage de Alberto Corazón, un referente del diseño artístico de los años 60 y 70, que ciertamente me inspiraron a indagar más en este tema.


“Largo muro/Largo ruido” Alberto Corazón. 1969.

Dejando a un lado la Guerra Soviética, pretendo adentrarme si bien a grandes rasgos, en la Guerra Civil  de España del 36 y el papel que desempeño la propaganda cartelística en la misma.

Uno de los grandes difamadores de propaganda política en España fue el valenciano Josep Renau, autor de una gran serie de carteles, fotomontajes y murales ideológicos. Un ejemplo de ello es el cartel que muestro a continuación. El fusil atraviesa la mano del cacique que pretende arrebatar parte del sustento cultivado por el campesino y defiende el derecho de los mismos a obtener el fruto de su trabajo.


Cartel político Josep Renau. Guerra Civil Española. S. XX

Esta otra imagen corresponde a parte de una serie de comics promovidos por Falange Española en el diario Flechas y Pelayos . Estos comics pretendían adoctrinar a las nuevas juventudes en la rectitud patriota de la España vencedora de Franco. Se trata de otro método más de manipulación de masas con la interrelación de texto y artes pictóricas.


Comic infantil en la revista falangista “Flechas y Pelayos” de 1938-1949.

A partir de 1939 y con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los carteles seguirán utilizándose con fines políticos y de control de masas, a base de infundir miedo, desesperación, esperanzas ficticias o flaqueza en las tropas enemigas. Los carteles promovidos por los artistas de la Alemania nacional-socialista de Hitler son por lo general, distintos a los de la URSS. Así como los artistas rusos representaban las figuras humanas en un plano inclinado de unos 30 grados para valorar ese ímpetu o movimiento de alzamiento comunista, los nazis por el contrario crean carteles vertebrados unilateralmente, con ejes longitudinales definidos y figuras asentadas en el plano del cuadro. Esta imagen que adjunto abajo me parece interesante por la divinización que se hace del líder nazi Adolf Hitler.
Personalmente me recuerda bastante a la obra de Delacroix de “La libertad guiando al pueblo” de 1830. Creo que pretenden comparar el levantamiento libertario del 27 de julio en la París decimonónica con el levantamiento en guerra del nacional-socialismo. Aquí la figura de Hitler con la bandera nazi en la mano representa esa alegoría de libertad y unidad nacional. Él es quien encabeza el levantamiento con un ejército de soldados alemanes a sus espaldas. Pese a que la figura de Hitler debiera aportar dinamismo, a mí sinceramente me transmite un estaticismo exasperante, sobre todo por la rigidez de su mano izquierda con el puño apretado.
Llama la atención también los rayos divinos que emanan del cielo, con la águila imperial sobrevolándolo todo, que a mi modo de ver se traduce en que Dios aprueba completamente los actos que vaya a efectuar ese ejército.


Cartel del Nazismo alemán de principios de la 2ª Guerra Mundial.
La frase a pie de imagen dice ” ¡Viva Alemania! “.


“Mientras estáis fuera”
Cartel de tortura psicológica contra las tropas inglesas por parte de los nazis.

La segunda imagen corresponde a un cartel alemán que pretende desmoralizar a las tropas inglesas del frente, tratando de inculcarles la idea de que mientras están fuera de casa los soldados estadounidenses que hacen escala en Gran Bretaña se están acostando con sus mujeres.

Respecto a la ya mencionada propaganda política en el “Homefront” de Estados Unidos,  me he llevado una grata sorpresa con un cartel en particular. Supongo que todos habéis oído hablar de las chicas Pin-up y la moda de mujer fatal autosuficiente y dura que está adquiriendo vigencia estos días. Bueno, pues resulta que la típica foto que te encuentras por facebook de una amiga tuya con un pañuelo en la cabeza, labios rojo pasión y sacando músculo con el brazo viene de este cartel:


Cartel de J. Howard Miller. “Rosie de Riveter” 1943.

La mujer de la imagen es Geraldine Doyle, un icono de la Segunda Guerra Mundial, mujer en la que se inspiró el artista J. Howard Miller para crear el personaje de Rosie la Remachadora, posteriormente símbolo de la revolución feminista. Doyle era una chica de 17 años que trabajó en una fábrica de Michigan sustituyendo a un trabajador que se había incorporado a filas. Ahora ya sé de donde viene tan famosa pose fotográfica entre mis contemporáneas. Lo cierto es que marcó el principio respecto a la igualdad de sexos, ya que el lema es  “We can do it” (podemos hacerlo), refiriéndose como igual de válidas a las mujeres en trabajos manuales y antiguamente relegados a hombres.

Esta imagen de mujer dura todo-terreno se ha ido empleando a lo largo de estos últimos años no sólo en un ámbito feminista, sino también a veces machista. Véase el anuncio de la lavandería de mamá que dejo a continuación. El cartel deja entrever que en esa lavandería la ropa la dejan igual que tu madre, que todo lo puede y lava muy bien. Quizás para mi gusto un poco sexista.

Como no, en mi afán de búsqueda de carteles, y aprovechando el tema de la discriminación sexual, he encontrado un par de ellos que me parecen interesantes.


Traducción: ¿Quiere decir que una mujer es capaz de abrirlo?


” Sóplale el humo en la cara y ella te seguirá a todas partes.”


Traducción:

” -Para las esposas: mira este anuncio cuidadosamente. Rodea los artículos que deseas por Navidad. Enséñaselos a tu marido. Si él no va inmediatamente a la tienda, llora un poco. Tampoco demasiado. Solo un poco. Él irá, él irá.”
“- Para los maridos: mira cuidadosamente este anuncio. Elige lo que quiere tu mujer. Ve a comprarlo. Antes de que empiece a llorar.”

Para terminar con esta entrada, que ya se está haciendo larga, mi reflexión final es que: ¡Carteles como el que menciono al principio, ese tan austero de la huelga, debería ser un delito pegarlos en la pared penado por ley, ya que con tantas influencias pictóricas, tantos carteles divulgativos de diversos tipos expuestos hoy aquí, me parece una aberración de la naturaleza dejar uno con letra Times New Roman, tamaño  cuarenta y en negrita!

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2 Respuestas a “Carteles e historia.

  1. Me lo he pasado genial con tu entrada. Me encanta el arranque y algunos de los ejemplos. El del tabaco, me lo apunto. Es increíble. El tema del cartelismo es fascinante.

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